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¿Qué es la Terapia Centrada en la Persona?

Hecho por Javier Rodriguez, Psicólogo

Tabla de Contenido

La Terapia Centrada en la Persona es un tipo de terapia que pone a la persona, no el problema, en el centro del proceso. Parte de la idea de que cada uno de nosotros tiene dentro de sí la capacidad de crecer, encontrar claridad y sanar, siempre que cuente con el ambiente adecuado: un espacio de empatía, autenticidad y aceptación incondicional.

Imagina llegar a un lugar donde puedas hablar libremente de lo que sientes, sin miedo a ser juzgado. Donde quien te acompaña no te dice qué hacer, sino que está de manera activa y presente a tu lado mientras tú encuentras tu propio camino. Eso es lo que propone este enfoque.

Objetivo y alcance

Este modelo, también llamado terapia rogeriana, fue desarrollado en los años 40 y 50 por Carl Rogers, un psicólogo que revolucionó la forma de entender la relación terapéutica.

Su premisa principal es particularmente sencilla pero no por ello significativa: todas las personas tenemos una tendencia innata a crecer y a realizarnos plenamente.

A diferencia de otros enfoques donde el terapeuta dirige la conversación o indica pasos concretos, en la Terapia Centrada en la Persona es el cliente quien marca el rumbo. El terapeuta está allí para escuchar y sostener, ayudando a que las respuestas surjan desde la propia experiencia de quien consulta..

Condiciones clave

Rogers identificó tres actitudes que el terapeuta debe ofrecer para que este proceso sea efectivo:

  • Congruencia o autenticidad

El terapeuta se muestra tal como es: genuino, honesto y humano.

 

  • Aceptación incondicional

También llamada consideración positiva. Significa respetar y valorar a la persona tal y como es, sin emitir juicios.

 

  • Comprensión empática

Es ponerse en el lugar del otro, tratando de entender su mundo interno desde su propia perspectiva, no desde la del terapeuta.

Estas tres actitudes crean un clima de confianza y seguridad que facilita que la persona se abra, explore lo que siente y avance hacia cambios significativos.

Aplicación actual

Aunque nació en el ámbito clínico, la Terapia Centrada en la Persona se utiliza hoy en contextos muy diversos: educación, mediación de conflictos, trabajo comunitario, rehabilitación y acompañamiento en procesos grupales.

Su valor está en que no busca imponer un camino único, sino adaptarse a las necesidades y al ritmo de cada persona.

Es un enfoque que puede ser útil para quienes atraviesan ansiedad, estrés, duelos, crisis vitales o simplemente desean conocerse mejor y vivir de forma más auténtica y autónoma.

Conclusión

Más que una técnica, la Terapia Centrada en la Persona es una manera de relacionarse que confía en la capacidad natural de cada ser humano para crecer y encontrar significado en su propio proceso.

Se trata de ofrecer un espacio donde no se trata solo de resolver problemas, sino también de escuchar, sostener y resignificar lo que se vive.

Si sientes que este tipo de acompañamiento puede ayudarte a encontrar claridad y dirección, podemos conversar.

En mi proyecto Átomos Visibles, la palabra y la imagen se encuentran para explorar lo que a veces no se puede decir directamente.

Preguntas Frecuentes (FAQ)

¿Cómo se aplica la terapia centrada en la persona?

La terapia centrada en la persona se aplica creando un espacio seguro donde el terapeuta ofrece empatía, aceptación incondicional y autenticidad. En lugar de dirigir, acompaña al paciente para que explore sus emociones y encuentre sus propias soluciones, fomentando el crecimiento personal y la autoconfianza.

¿Cuáles son las 3 actitudes Rogerianas?

Las 3 actitudes propuestas por Carl Rogers son:

  1. Empatía: comprender al paciente desde su propio marco de referencia.

  2. Aceptación positiva incondicional: valorar a la persona sin juzgarla.

  3. Autenticidad (congruencia): mostrarse genuino y transparente como terapeuta.

¿Cómo se aplica la terapia centrada en la persona?

Se aplica creando un espacio seguro donde el terapeuta practica empatía, aceptación incondicional y autenticidad. No dirige ni impone soluciones, sino que acompaña al paciente para que descubra sus propios recursos y fortalezas, promoviendo el crecimiento personal.

Referencias
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Hecho por Javier Rodriguez

Psicólogo y magíster en Políticas Públicas de la Universidad Nacional de Colombia. Durante más de siete años ha trabajado en investigación cualitativa y, por cinco, en el sector de cooperación internacional y desarrollo social.

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